3 de diciembre de 2016
Las retenciones un par de kilómetros antes de llegar al pueblo, preludian que puede ser una localidad espectacular y eso que pensamos que es difícil superar lo visto en Eguisheim.
Las retenciones fueron un aviso, ante el que más de un conductor dio media vuelta, de lo que nos esperaba para poder aparcar. Aunque el pueblo cuenta con varios aparcamientos a las afueras, estaban todos completos. Tras dar una cuantas vueltas decidimos esperar en un parking a que algún coche saliese.
Estábamos a punto de desistir, cuando Laura bajo del coche a la caza de algún grupo de personas que fueran a marcharse para acompañarles al coche y hacer guardia hasta que llegásemos con nuestro vehículo. Hubo mucha suerte, pronto encontró un grupo de personas (que casualidad eran españoles) que nos esperaron y además nos cedieron su ticket del parking.



