4 de Diciembre de 2016
Abandonamos Riquewhir. Ni la oscuridad, el frío y la cantidad de gente que hemos sorteado durante las últimas horas, nos desalientan y decidimos visitar la cercana localidad de Ribeauvillé apenas 4 kilómetros.
La llegada a Ribeauvillé nos anticipa que valdrá la pena conocerlo, hasta seis parkings acordonan la entrada al municipio.
En este caso, son gratuitos y no nos cuesta mucho encontrar un hueco. Nos enfundamos nuestra ropa de invierno y nos dirigimos hacia la calle principal. No hace falta preguntar un río de gente nos dice donde es. Pero en este caso se trata de gente que ya regresa, es tarde (18:10) y están en retirada. Pese a ello hacemos un pequeña incursión, pero descubrimos como muchos de los puestos ya han cerrado y el resto no tardarán en hacerlo.
Dado el panorama, decidimos posponer nuestra visita a otro día y regresar a Gérardmer, donde celebrar el cumpleaños de Patricia.
Una hora y media más tarde, ya estamos en el pequeño municipio que nos acoge estos días, pero volvemos a tener el problema de siempre ¿dónde cenar a estas horas? (20:00)
Nuestro primer intento resulta fallido, la pizzería elegida está cerrada, pero en local de al lado nos hablan de La Taverne Alsaccienne que está abierta hasta las nueve de la noche. Hemos tenido doble suerte:
Una hora y media más tarde, ya estamos en el pequeño municipio que nos acoge estos días, pero volvemos a tener el problema de siempre ¿dónde cenar a estas horas? (20:00)
Nuestro primer intento resulta fallido, la pizzería elegida está cerrada, pero en local de al lado nos hablan de La Taverne Alsaccienne que está abierta hasta las nueve de la noche. Hemos tenido doble suerte:
- Un lugar donde cenar. La verdad, después de todo el día viajando, comer en las calles de Estrasburgo e inspeccionar mercadillos, nos apetece llegar a casa pero no ponernos a cocinar.
- Vamos a probar comida típica Alsaciana, aunque no sabemos en que consiste e identificar los distintos ingredientes cuesta un poco.
Por fin, reunidos en una mesa los cinco con los platos llenos y disfrutando de un vino blanco (no caliente), empezamos a celebrar el cumpleaños de Patricia.
Ya en casa será el turno de los regalos y la tarta. ¡Felicidades Patricia!



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