lunes, 5 de diciembre de 2016

Escapada por Alemania

5 de Diciembre de 2016

Ya que estamos aquí,...

Tan cerca de Alemania, ¿por qué no nos acercamos y vemos algunos pueblos de la selva negra? Esa fue la fabulosa idea que tuvimos la noche anterior. Así que ni cortos ni perezosos, antes de acostarnos entramos en Internet y buscamos que pueblos visitar, y así nos confeccionamos la siguiente lista:


Pont Pflimlin. Forntera Francia-Alemania. Río Rin


El día anterior hizo mella en nosotros y nos levantamos un poco más tarde de lo previsto para afrontar los 157 kilómetros que nos separaban de nuestro primer destino: Sasbachwalden. Todo fue bien hasta que nos aproximamos al Rin que hace de frontera entre Francia y Alemania. a partir de ese momento nos envolvió una abrigada niebla hasta el punto que, cuando cruzamos el Rin no pudimos verlo (y pequeño no es), nos enteramos por el cartel que lo anunciaba en el puente y porque así lo señalaba nuestro GPS. 

Los mensajes en nuestros teléfonos móviles nos anunciaron que estábamos en territorio alemán.

Fue necesario alejarse unos cuantos kilómetros del río para que la niebla nos diera una pequeña tregua, sin embargo el sol no se unió a nuestra excursión y una tenue luz tiño de grises los bosques y prados que atravesaba la autopista.

Cuidado con la autopistas en Alemania, son amplias, seguras y muy bien señalizadas; el problema es que hay tramos en los que crees que el coche se te ha parado: aquí hay coches que vuelan bajito.

La demora en la salida y la tardanza provocada por la niebla, hizo que llegáramos a nuestro destino casi a las 14:00. El frío aquí era más intenso, incluso unos tímidos copos de nieve nos dieron la bienvenida. Ver como los niños salían del colegio montados en sus bicicletas, animó a estos europeos meridionales a afrontar el frío sin miedo. Nos abrigamos (nuestros perros también) y abandonamos el confort de nuestro vehículo para pasear por la localidad, que pese a la luz neblina se intuye precioso, si bien lo realmente espectacular  es pasear por sus senderos. Decidimos tomar un café antes, pero al ver la hora lo cambiamos por la comida.

La dificultad del alemán y el carácter teutón (nada que reprochar, simplemente distinto al francés y al español), hizo que elegir el menú fuera una aventura, en un hermoso local con una comida abundante y suculenta (25 € por persona), donde la cerveza no faltó; nos devolvió el calor y tiempo para replanificar nuestra ruta, dada la hora y el clima plomizo que nos acompañaba.


Triberg

Ya que estamos aquí, ...  solo pudimos visitar dos pueblos y nos pusimos entre pecho y espalda 408 km. Pero nos ha servido para intuir que se trata de una región que hay que conocer con tiempo y en una época mas propicia. Así que en el futuro no descarto tener en este blog un apartado dedicado a la Selva Negra.

No hay comentarios:

Publicar un comentario