2 de Diciembre de 2016.
Por otra parte, también hay que elogiar el papel fundamental de Patricia, que durante todo el viaje estuvo vigilante y pendiente de los conductores, dándoles conversación para que no se durmieran y estuvieran atentos a la carretera. Gran esfuerzo que pago al llegar a Gerárdmer: estaba muerta y, a pesar de ello fue la que más ganas mostraba de no perder el tiempo y querer empezar a descubrir Alsacia.
Laura, que tras toda la semana de trabajando y en especial un maratoniano jueves, cambio enseguida el chip y se puso en modo viaje para disfrutar con los que quiere. No perdió el tiempo: trato de conseguir el roaming para ella y su madre, se peleó con la compañía de telefonía por su incompetencia, pero no perdió nunca la educación, y no le afectó para disfrutar del momento.
Raúl, infatigable y sin un mal gesto deboró kilómetros, se enfrento a la niebla y a algún loco (haberlos, haylos) que nos adelantó como si no hubiera mañana. Trabajo duro que pagó con su cuello, afortunadamente nada que no se cure con un reparador sueño.
Lores, la estratega: organizó el viaje, planificó la ruta, elaboró el cuaderno de bitácoras, organizó la logística y ha puesto todo su cariño y empeño en que disfrutemos de este viaje. Nada mas llegar organizó nuestra casa en Alsacia para que, como siempre, no nos falte de nada.
Yo, que a parte de conducir unos Km, protagonicé la anécdota: maree a la maquina del peaje, primero le dije que no teníamos ticket (tras tanto peajes ya no sabia si teníamos que pagar o sacar ticket), luego que sí (sobre todo cuando vi que nos querían cobrar el importe máximo), incluso conseguí que la máquina hablara el idioma de Cervantes, a la que conteste con el de Cela ("Cojones"). Pero lo mejor de todo, por fin fue capaz de hacer funcionar un GPS: ¡nos trajo a Gerárdmer!.
Empieza nuestra aventura en Alsacia.
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