4 de Diciembre de 2016
Un campanario de 142 metros y parkings de 1,90.
Llegábamos a Estrasburgo con el tiempo muy justo para ver en funcionamiento el reloj astronómico de la Catedral que todos los días a las 12:30 pone en marcha sus figuras autómatas. Pero nos encontramos con dos imprevistos, que hizo que no fuera posible verlo.
Primero, el acceso al centro histórico de la ciudad está cerrado al tráfico por los mercadillos de navidad.
Segundo encontrar aparcamiento es una locura, lo intentamos en varios parkings pero todos los que encontramos la altura máxima es 1,90 metro y nuestra Vitto necesita al menos 2.
Así que nos dedicamos a dar vueltas y vueltas por la ciudad hasta que vemos un coche que abandona su estacionamiento en la hora y rápidamente lo ocupamos. Descarga de bártulos y a patear hasta el centro de la ciudad.
El centro histórico.
Nos encaminamos hacia la catedral. Antes de cruzar el río Ill que envuelve el centro histórico, hoy totalmente peatonalizado una barrera de control, donde las mochilas y bolsos son revisados por vigilantes de seguridad. Una vez en el casco antiguo, por primera vez se nos hace palpable que Francia está en estado de emergencia, las patrullas de gendarmes y militares armados entre los turistas son visibles.
Frente a la catedral uno de los mercadillos de navidad que salpican la ciudad y nos llevamos una pequeña de decepción con el jugo de manzana caliente, vimos como para reponer el brebaje solo añadían zumo de un brick a la olla, más abajo os dejo la receta. Pese a ello lo tomamos para combatir el frío.
Continuamos descubriendo calles, mercadillos y multitud de gente bien abrigada. Hasta Tano lleva su abrigo con capucha: creo que vamos a cobrar por las fotos y comentarios que le hacen.
Es curioso como en el centro histórico se mezclan calles estrechas con plazas monumentales y avenidas anchas por las que solo circulan tranvías.
Le Petit France.
La Petite France de Estrasburgo, uno de los rincones con más encanto y más hermoso de la ciudad, salpicado de románticas casas con entramado de madera de los siglos XVI y XVII, en colores blanco y negro, al típico estilo renano, antaño residencia de los gremios de Estrasburgo y hoy reconvertidos en hoteles con encanto y restaurantes donde degustar la rica gastronomía alsaciana. Declarado por la Unesco Patrimonio de la Humanidad en 1988.
Callejeamos por las estrechas callejuelas empedradas de la Petite France, nos asomamos a sus canales, caminamos por la rue des Moulins, atravesando sus puentes de madera hasta llegar al Puente de Saint Martin con vistas a la esclusa y al salto de agua, que antaño impulsaba a los molinos y que hoy arroja agua con gran fuerza al canal.
El tiempo pasa volando, y son todavía muchos los rincones que nos gustaría descubrir, calles que pasear y paisajes que retratar en el centro histórico, pero pronto anochecerá y queremos todavía visitar Riquewihr. Así que para aprovechar los ultimo instantes en esta hermosa ciudad, decidimos comprar unos "paninis", en uno de los mercadillos navideños y comerlos mientras vamos hacia nuestro vehículo con la cámara de fotos lista.
Pese a la contrariedad de Patricia que quería invitarnos a comer por su cumpleaños. ¡Tiempo habrá de celebrarlo!.
Receta del jugo de manzana caliente.
- En una cacerola, poner el jugo de manzana a ebullición, reduzca el fuego a bajo.
- Exprimir la naranja en la olla, agregar la miel y la canela. mezclar bien
- Calentar a fuego medio sin que hierva.
- Dejar reposar durante 10 minutos.
- Colar antes de servir.


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