2 de Diciembre de 2016
Nos acercamos al mercadillo, situado junto a la Iglesia, y a partir de este momento la incontinencia táctil se apodero de alguno de nosotros, y en alguna el espíritu de las Kardashian (fotos y más fotos).
Comer en Francia a horario español es complicado, así que compramos unas barras de pan y entramos en una charcutería selecta de la localidad (Grand Rue), donde su dueño nos atendió con una amabilidad exquisita.
Nos abrió los panes, atendió a cada uno para que eligiera el contenido de su bocadillo (dos lonchas de jamón, 5 piezas de queso, dos salchichas, mortadela con pistacho, lomo adobado,..., nos preparó y embaló cada uno de los bocadillos. Comimos de lujo: 16 €
Tras reponer fuerzas y pese al cansancio, decidimos no perder más tiempo: Colmar (La Pequeña Venecia), nuestro siguiente destino.



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